Investigar y publicar desde las ciencias de la información: un llamado urgente a los profesionales de la información del sector Salud

EDITORIAL

 

Investigar y publicar desde las ciencias de la información: un llamado urgente a los profesionales de la información del sector Salud

 

Researching and publishing from an information science perspective: an urgent call to information professionals from the health sector

 

 


 

En el marco del 52 aniversario de la fundación del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas (CNICM) y del 25 aniversario de la creación de Infomed, fruto ambas de desafíos e innovaciones conceptuales y tecnológicas, nos parece oportuno reflexionar sobre el estatuto científico de los profesionales de la información que laboran en el sector Salud. L as ciencias de la Información (Archivología, Bibliotecología, Ciencia de la Información, Documentación) son disciplinas relativamente jóvenes, originadas a partir de necesidades y problemas concretos relacionados con la organización, búsqueda, recuperación y custodia de documentos. Sin embargo, tanto en Cuba como en otros contextos, estas disciplinas han ido evolucionando desde un paradigma que privilegiaba los aspectos técnicos —la organización, clasificación y custodia de los documentos— a otro que busca centrarse en la acción mediadora, activa, crítica y reflexiva de los profesionales de la información. Esto implica la necesidad de dar relieve a la actividad investigativa y a la publicación y socialización de los resultados de la investigación. La limitada existencia de investigación y de indagación sistemática y metódica sobre los fenómenos en torno a las prácticas informacionales y documentales, confinaría estas disciplinas a continuar siendo ocupaciones basadas en técnicas, rutinas y sentido común.

Por otra parte, los profesionales de la información tienen entre sus funciones apoyar la investigación y la práctica científica en sus entornos laborales, lo que no se reduce al suministro de documentos o bibliografías, sino también a la asesoría, por ejemplo, en la selección de métodos científicos; en los canales de publicación; en los aspectos éticos en la investigación; en el derecho de autor; en las métricas de las publicaciones y en las herramientas colaborativas. La investigación inter y transdiciplinar también debería involucrar a los profesionales de la información como miembros activos de equipos de investigación.1,2 Estas funciones suponen para estos profesionales la adquisición, desarrollo y puesta en práctica de competencias para la investigación y la publicación. Hace nueve años, desde las páginas de esta revista se hacía un balance de los esfuerzos por impulsar una cultura de investigación y publicación entre los profesionales de la información y se planteaban los desafíos que se enfrentaban:

[...] eran muy pocos quienes siempre publicaban sus trabajos una vez concluidos; son muy pocos aún quienes están convencidos de la necesidad de publicar adecuadamente los resultados de sus esfuerzos de investigación —o experiencias— una vez terminados y confían al "azar" su registro y visibilidad, una vez presentados en un acto de defensa o en algún evento [...].3

Indudablemente, desde entonces se han producido transformaciones positivas, aunque tal vez no con la amplitud y celeridad necesarias. Persisten limitaciones y debilidades en las actividades de investigación y publicación. A modo de ejemplo, un estudio realizado por autores del Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba en el año 2014 arrojó que un número reducido de bibliotecarios publicaba como autores principales o coautores, a pesar de que existían problemas científicos identificados en sus unidades susceptibles de ser investigados; contaban en sus bibliotecas con recursos tecnológicos y el acceso a la información actualizada y de que poseían calificación profesional para la investigación.4 Por otra parte, una rápida observación a las filiaciones institucionales de los autores de trabajos publicados en los últimos cinco años en la Revista Cubana de Información en Ciencias de la Salud —que por su perfil, prestigio y visibilidad podría ser el canal adecuado para la publicación de los profesionales de la información del Sistema Nacional de Salud— muestra que apenas 25 % de ellos están vinculados a estas instituciones. Tampoco las revistas provinciales editadas por los Centros Provinciales de Información en Ciencias Médicas* muestran una producción científica significativa a cargo de estos profesionales.

Podríamos entonces preguntarnos: ¿existe realmente un potencial desaprovechado de investigación y publicación entre los profesionales de la información del sector Salud, de acuerdo con la cantidad de profesionales, sus calificaciones y los problemas susceptibles de ser investigados? ¿Cuáles podrían ser las causas de la escasez de investigaciones y publicaciones? ¿Qué estamos haciendo y qué más podríamos hacer para corregir la situación? Las respuestas son difíciles porque hasta el momento son prácticamente inexistentes las investigaciones sobre esta problemática. Evidentemente, también forman parte de un contexto más amplio de debilidades de la publicación científica cubana que ha sido discutido en otros trabajos.5-7

Algunos elementos que podemos aportar a este debate están relacionados con la estructura, la composición y las calificaciones de los integrantes de la red de instituciones de información del sector Salud. El Sistema Nacional de Información Científica y Técnica en Ciencias de la Salud en Cuba, liderado y coordinado por el Centro Nacional de información de Ciencias Médicas y los 16 centros provinciales de información, cuenta actualmente con 681 instituciones de información, vinculadas a los tres niveles de atención médica: 475 en la atención primaria de salud (policlínicos), 134 en la atención secundaria (hospitales), 24 en la atención terciaria (institutos de salud y centros especializados) y 48 en universidades médicas. Estas instituciones de información tienen la función esencial de garantizar la prestación de servicios de información de calidad, el apoyo a los procesos de gestión del conocimiento, la formación de competencias informacionales en los trabajadores del sector y el desarrollo de la publicación científica en el área de las ciencias de la salud.

La red tiene una composición heterogénea desde el punto de vista de las calificaciones profesionales: en las unidades de información se encuentran graduados universitarios de Ciencia de la Información y Bibliotecología; en Gestión de Información en Salud; en especialidades pedagógicas; ingenieros y otras especialidades, además de técnicos informáticos y técnicos en bibliotecas médicas, escolares y de cultura. Esta diversidad pudiera enriquecer el desarrollo de la gestión de información en la red; sin embargo, en muchas ocasiones constituye una debilidad porque no se encuentran integrados a procesos de formación continua y capacitación que les permita participar en las actividades docentes e investigativas de su institución, y mucho menos apoyar desde las bibliotecas y centros a los profesionales de otras especialidades que buscan orientación en este sentido.

En varios estudios realizados por el Grupo Metodológico del CNICM en las bibliotecas de los diferentes niveles de atención, así como de las universidades médicas, entre los años 2012 y 2015, se comprobó que en la composición de la red predominaba como calificación la de técnico medio en Biblioteca. En relación con las categorías docentes e investigativas, aunque todas las provincias tenían profesionales con categoría docente, excepto Mayabeque, Las Tunas, Santiago de Cuba y el municipio especial Isla de la Juventud, la provincia que más profesionales tenía con esa categoría era Holguín con 9 profesionales (15,8 %). Solo 7 (1,4 %) profesionales tenían categoría investigativa. Desglosados por niveles, en las bibliotecas de las unidades de subordinación nacional (institutos de investigación y centros nacionales especializados) solo 13,9 % tenía categoría investigativa y 25 % alguna categoría docente, mientras que en la Atención Primaria de salud solo 1,2 % tenía categoría investigativa. En las bibliotecas de las universidades médicas, solo 6 profesionales de la información (de un total de 44) estaban vinculados a procesos de capacitación.8-10

Estudios cubanos con profesionales de la información del sector Salud han relacionado los resultados negativos en publicación con el poco desarrollo de las competencias investigativas, así como con la falta de motivación y el desconocimiento sobre procedimientos de publicación.4,11 Tanto los resultados de los diagnósticos del Grupo Metodológico del CNICM como los hallazgos que apuntan a las investigaciones cubanas citadas antes muestran una brecha en las competencias en investigación y publicación entre los profesionales de información del sector Salud, que también pudiera estar vinculada con escasa motivación y percepción del valor de la actividad investigativa (al final, investigar implica un esfuerzo extra con pocos beneficios materiales). Por tanto, de aquí se derivan algunas inquietudes relacionadas con la propia formación de los profesionales de la información tanto a nivel de escuelas de bibliotecarios como a nivel universitario y con los mecanismos de promoción y reconocimiento a la investigación.

Para tener un cuadro más certero de los factores que intervienen en esta problemática multidimensional habría que desarrollar investigaciones, tanto a nivel institucional como por agregaciones municipales, provinciales y nacionales, que analicen la situación actual, las posibles causas y las alternativas de solución. Las soluciones, según nuestro criterio, no se limitan a la capacitación y a la creación de competencias, sino que involucran otros factores relacionados con la motivación y el reconocimiento social de la investigación.

Actualmente el CNICM está desarrollando un conjunto de estrategias para enfrentar esta situación que implican un fortalecimiento de las acciones de capacitación y alfabetización informacional de los Centros Provinciales de información de Ciencias Médicas con las redes territoriales, un uso más intensivo de las potencialidades de la Universidad Virtual de Salud y otras acciones específicas para el impulso a la investigación científica. Adicionalmente, consideramos que concebir y desarrollar un registro (y repositorio de textos completos) provincial y nacional de la producción científica de los profesionales de la información del sector Salud también sería una herramienta valiosa al servicio de la investigación y del diseño de estrategias y políticas.

El reto está planteado. Avanzar exitosamente dependerá no solo de esas políticas y estrategias que se planteen desde los órganos coordinadores en los diferentes niveles, sino de la actitud (cualidad esencial para adquirir competencias) de los profesionales de la información para asumir un nuevo rol, aprender, investigar, publicar, enseñar y comunicar, como atributos esenciales de su profesión. La débil presencia de los profesionales de la información en los procesos relacionados con la investigación y la publicación científica tiene consecuencias a mediano y largo plazo sobre la memoria escrita que tendremos en algunos años en relación con el desarrollo de los procesos y los servicios en las instituciones de información especializadas en ciencias de la salud, y sobre el propio futuro, que se fundamenta en la innovación, la creatividad y la reflexión crítica sobre el presente. Las ciencias de la información requieren un espacio en el quehacer científico de nuestro país. Esta visibilidad solo se podrá lograr cuando nuestros especialistas conviertan lo que hacen en conocimiento explícito que pueda ser consultado por otros miembros del gremio.

La Revista Cubana de Información en Ciencias de la Salud abre sus páginas para encauzar y dar visibilidad a las iniciativas reflexivas y renovadoras de los profesionales de la información, en su camino para convertirse en líderes de cambios sociales y tecnológicos, capaces de asumir nuevos paradigmas e insertarse en los actuales modelos de comunicación y aprendizaje. Esta es una invitación, en resumen, para los profesionales que viven y aman intensamente su profesión y convierten sus instituciones en centros de gestión, creación, sabiduría y desarrollo profesional.

Dra. MARÍA DE LAS MERCEDES FERNÁNDEZ VALDÉS

Departamento de Docencia e Investigaciones.
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas.

Dra. NANCY SÁNCHEZ TARRAGÓ
Revista Cubana de Información en Ciencias de la Salud.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Igbinovia MO. Librarians’ involvement in cross-disciplinary research and its implication for sustainable development goals (SDGs): The Nigerian experience. Libr Review. 2017 [citado 23 de noviembre de 2017];66(4,5):251-65. Disponible en: https://doi.org/10.1108/LR-09-2016-0078

2. Federer L. The librarian as research informationist: a case study. J Med Lib Assoc 2013 [citado 10 de noviembre de 2017];101(4):298-302. DOI: http://dx.doi.org/10.3163/1536-5050.101.4.011

3. Cañedo Andalia R. Acimed y la cultura de publicación científica en Bibliotecología y Ciencias de la Información en Cuba. ACIMED. 2008 [citado 10 de noviembre de 2017];18(1). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1024-94352008000700001&lng=es

4. Duperet Cabrera E, Plasencia Asorey C, Cedeño Rodríguez MI, de la Vega Torre G, Peña Fernández M. Publicación científica: una mirada crítica al quehacer de la red de bibliotecas médicas de Santiago de Cuba. MEDISAN. 2014;18(1):3.

5. Cañedo Andalia R, Pérez Machín M, Guzmán Sánchez MV, Rodríguez Labrada R. Aproximaciones a la visibilidad de la ciencia y la producción científica de Cuba en el sector de la salud. ACIMED. 2010 [citado 23 de noviembre de 2017];21(1). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1024-94352010000100004&lng=es

6. Dorta Contreras AJ. En defensa de nuestra producción científica. ACIMED. 2006 [citado 10 de noviembre de 2017];14(3). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1024-94352006000300015&lng=es

7. Castellanos Serra L, Rodríguez Castellanos C, Valdés Sosa P. La ciencia cubana vista a través de sus publicaciones: una revisión de los últimos 19 años. Academia de Ciencias de Cuba; 2017 [citado 10 de noviembre de 2017]. Disponible en: http://www.academiaciencias.cu/node/908

8. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas. Diagnóstico realizado a las bibliotecas de policlínicos y hospitales. CNICM; 2012.

9. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas. Diagnóstico Red de Subordinación Nacional del Sistema Nacional de Información en Ciencias de la Salud. CNICM; 2014.

10. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas. Diagnóstico de las bibliotecas de las Facultades de Ciencias Médicas de La Habana. CNICM; 2015.

11. Pérez García C, Sánchez Tarragó N. El movimiento de acceso abierto y los profesionales de la información del sector de la salud en Ciudad de La Habana. ACIMED. 2010 [citado 10 de noviembre de 2017];21(4):376-402. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1024-94352010000400003&lng=es

 


*Aunque estas revistas tienen un perfil eminentemente de ciencias médicas, algunos trabajos vinculados a las ciencias de la información son publicados ocasionalmente en sus páginas.



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